Madera laminada en la arquitectura

Madera laminada en la arquitectura

Hoy dedicamos este post a la madera laminada, frecuentemente utilizada en la realización de estructuras de madera de grandes luces, para edificaciones en altura e incluso para la creación de complejas formas.

¿Porqué este material ha revolucionado la industria de la madera?

La unión de piezas de madera maciza mediante adhesivos estructurales, preparados incluso para uso en exterior, ha conseguido obtener piezas de madera mucho más resistentes y estables que la madera común, aportando una gran versatilidad a la hora de diseñar estructuras de gran tamaño o formas complejas, permitiendo salvar grandes luces y generar elementos rectos, curvos o de sección variable alcanzando incluso ¡los 30 metros de longitud!.

Proceso de fabricación

El proceso de fabricación de la madera laminada comienza con la clasificación y trozado de la madera seca _entorno al 12%_, la cual es sometida a severos controles de humedad. Las piezas de madera seleccionadas se unen por caras y testas mediante adhesivos en piezas tan largas como el elemento a fabricar, usando uniones endentadas o las llamadas finger-Joint para posteriormente introducirse en prensas _hidraúlicas o mecánicas_ donde se les aplica la presión necesaria para asegurar un buen encolado.

Este ensamble es muy estable, además de usarse para producir piezas de madera muy largas se utiliza para tronzar nudos y fisuras que merman la estabilidad. Se trata de un ensamble con elevadas fuerzas iniciales de autobloqueo que posteriormente y gracias a su encolado otorga al elemento una alta resistencia a la flexión; la unión resultante es superior a las del acero y madera u otras de madera-madera. Bajo condiciones óptimas en la producción y asegurando la calidad, las piezas de ensamble tipo finger joint pueden alcanzar una capacidad de carga de la pieza casi equivalente a la de piezas sin ningún tipo de unión.

Aunque el desarrollo estructural de proyectos con madera laminada comenzó en la década de los ochenta, no fue sino hasta mediados de los noventa en los que se intensificó su uso, principalmente en el continente europeo.

Con el paso del tiempo y la nueva valoración de los materiales sostenibles y naturales, la madera laminada reapareció en proyectos ambiciosos y de alta complejidad arquitectónica.